Democracia y tecnología convergen en el voto electrónico


Una vez superados los comicios dentro del proceso electoral para la Presidencia de Colombia 2026 conviene reflexionar sobre la forma como la tecnología puede ayudar. A pesar de que en Colombia el proceso avanzó sin mayores percances, existen oportunidades para mejorarlo considerablemente. Por lo tanto es prudente analizar con detenimiento la forma como democracia y tecnología convergen en el voto electrónico. En este artículo revisaremos el impacto que tiene la tecnología y el valor que aporta a este proceso tan delicado e imprescindible para la democracia de los países. En consecuencia veremos como los avances tecnológicos han permitido fortalecer la seguridad a la vez que se incrementa la confianza. Y es que son varios los casos de éxito para mostrar alrededor del mundo.


Comencemos haciendo una definición básica y por demás general de la democracia. Lo primero que debemos decir es que la democracia es un sistema de gobierno. Este sistema se fundamenta en un modelo de vida en el cual los ciudadanos representan el poder. Y es a través de la elección popular (voto) y la participación activa que los ciudadanos definen quienes y cómo los han de gobernar. Por lo tanto, el sistema busca garantizar las libertades fundamentales, igualdad ante la ley y la resolución pacífica de conflictos. Por otro lado, la democracia busca proteger los derechos humanos, evitar la concentración del poder y asegurar que todas las voces sean escuchadas. Adicionalmente, el modelo permite a la sociedad organizarse, elegir a sus representantes y exigir rendición de cuentas, lo que genera legitimidad en las instituciones y promueve la justicia social y el bien común.


En el contexto colombiano, la democracia tiene un significado histórico y estructural de vital importancia que podemos presentar como: 1) control del poder (vigilancia y lucha contra la corrupción). 2) ejercicio activo de los derechos políticos. 3) participación y pluralidad. 4) cumplimiento de la constitución política. 5) intervención en la decisiones del Estado. 6) mecanismos de participación (el voto, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato). 7) construcción de paz y reconciliación (gestión de diferencias, integración de comunidades, protección de la diversidad étnica y asegurar la resolución de conflictos. Cuadro elementos son básicos para determinar la productividad de un proceso electoral: la calidad (transparencia), la efectividad (costo), la oportunidad (logística y resultados) y la seguridad (control y mitigación de riesgos).


El costo de los procesos electorales varía significativamente según el país, pero a nivel global se estima una inversión promedio de $5 dólares por votante en democracias consolidadas. No obstante, este valor puede crecer por los requisitos y necesidades de seguridad según el país. Para el caso de Colombia, el costo total de las elecciones de 2026 pudo haber estado alrededor de los $3 billones de pesos COP. Este presupuesto es administrado por la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Consejo Nacional Electoral (CNE). Los principales rubros a financiar son: 1) logística y organización: plataforma tecnológica, tarjetones, urnas, puestos de votación y el pago a jurados. 2) financiación de campañas (reposición de votos): reembolso a los partidos por cada voto válido (aprox $8.300 pesos/voto).


Además de los costos, el sistema electoral enfrenta varios retos y desafíos. Uno de los principales es la seguridad técnica y física. Por un lado, la primera hace referencia al software de consolidación, el pre conteo y los sistemas de biometría. Por otro lado, la segunda hace referencia a los factores de orden público y que el material electoral llegue a cada rincón del país. Adicional a la seguridad tenemos la efectividad y y la transparencia para lo que tiene que ver con la financiación privada. Es preciso monitorear la publicidad digital, evitar la compra de votos en las regiones o detectar la entrada de capitales ilícitos en las fases previas a la votación. Lo anterior también implica superar y eliminar la posibilidad del constreñimiento por parte de grupos al margen de la ley.


Por último y no menos importante esta la logística para entregar los resultados del pre conteo preliminar que sucede pocas horas después de cerradas lar urnas. Indefectiblemente para lograr superar estos retos y desafíos tenemos a la tecnología. La automatización no se limita al momento de sufragar, sino que abarca un ecosistema integral definido por las autoridades. La automatización de los procesos y los flujos de información pueden cambiar radicalmente todo el modelo y hacerlo más seguro, efectivo y menos costoso. En este sentido investigaciones realizadas por expertos y organismos de control proponen una combinación de modernización tecnológica y reformas legales profundas. Veamos en detalle esto.


1. Modernización y reducción de costos

  • Implementación del voto electrónico mixto: utilizar máquinas de votación con respaldo en papel reduciría drásticamente el gasto millonario en impresión, transporte y destrucción de tarjetones físicos.
  • Software electoral propio y estatal: desarrollar o adquirir un software propiedad del Estado lo cual permitirá ahorros considerables en el largo plazo. Se suele recuperar la inversión luego de tres ciclos de proceso electoral.
  • Unificación de calendarios electorales: agrupar elecciones en una misma jornada electoral disminuiría a la mitad el despliegue logístico y los millonarios viáticos de la fuerza pública.

2. Mayor seguridad y prevención del fraude

  • Biometría en el 100% de las mesas: expandir la identificación biométrica dactilar a todas las mesas de votación del país eliminaría por completo la suplantación de electores y el voto múltiple.
  • Tecnología Blockchain: utilizar cadenas de bloques para la transmisión de datos desde los puestos de votación garantizaría que las actas de escrutinio (formularios E-14) no puedan ser alteradas digitalmente. Aseguraría la oportunidad y calidad de los datos.
  • Auditorías internacionales obligatorias: implementar por ley revisiones técnicas exhaustivas a todos los códigos fuente del software y dispositivos con suficiente antelación a los comicios electorales.

3. Efectividad y transparencia real

  • Tribunal Electoral Independiente: transformar el Consejo Nacional Electoral (CNE) en una corte judicial autónoma. Actualmente, sus miembros son elegidos por los mismos partidos políticos, lo que genera conflictos de interés al investigarlos.
  • Reporte de gastos en tiempo real: el registro de todos los movimientos contables (donaciones, gastos, inversiones, patrocinios, etc.) debe ser prácticamente en línea. Esto habilita y permite una vigilancia ciudadana inmediata durante cada del proceso.
  • Listas cerradas obligatorias: modificar la ley para votar por “programas” de gobierno y no por partidos ni por candidatos individuales. Esto reduce drásticamente el costo de las campañas y facilita el rastreo de dineros ilícitos.


Ahora revisemos con mayor detenimiento el impacto del voto electrónico en la democracia. Evidentemente podemos tener algunos resultados positivos, pero es posible encontrarse con algunas limitaciones o restricciones. 1) impactos positivos: eliminar error humano en conteo, resultados inmediatos (acta digital instantánea por mesa), transmisión encriptada, autenticación biométrica (verifica identidad y evita suplantación), eliminación del voto nulo, inclusión e independencia para personas con discapacidad, sostenibilidad y protección del medio ambiente (reducción considerable en uso de papel), y, reducción del fraude. 2) impactos negativos: desconfianza de los interesados por posibles manipulaciones en el software o fallos técnicos o pérdida de soberanía. Se requiere una inversión inicial importante para el diseño, desarrollo, pruebas, implementación y evolución de la plataforma tecnológica y dispositivos tecnológicos.


Para mitigar la desconfianza, la tendencia democrática global exige que la plataforma sea configurada de forma tal que se imprima un comprobante en papel (VVPAT). El votante verifica visualmente su elección a través de un vidrio y el papel cae automáticamente en una urna física. Esto permite realizar auditorías y recuentos manuales aleatorios para certificar que el software funcionó correctamente. Recordemos que el voto electrónico se centra en la automatización del sufragio en los centros de votación para acelerar el escrutinio. A diferencia del voto digital remoto (por internet), el voto electrónico requiere la presencia física del ciudadano ante una máquina o urna electrónica supervisada por la autoridad electoral. Los casos de éxito son Brasil e India. No obstante, Alemania y Países Bajos lo probaron sin éxito y abandonaron el voto electrónico.


Como referimos anteriormente también existe el voto por internet. Veamos de forma general las modalidades de Voto Electrónico. De acuerdo con análisis del Foro Económico Mundial y marcos normativos regionales, existen tres enfoques principales:

  • Voto electrónico presencial (Directo): el ciudadano interactúa con una máquina en el puesto de votación que registra el voto de forma puramente digital.
  • Voto electrónico mixto: el sistema automatizado imprime un comprobante en papel que el elector introduce en una urna física, permitiendo auditorías posteriores.
  • Voto remoto por Internet: permite sufragar desde cualquier dispositivo conectado a la red, orientado usualmente a ciudadanos en el exterior.


Desde niik consideramos que uno de los restos más importante es la gestión de la identidad. Para lo cual es importante contar con una fuente segura e idónea de información y las condiciones tecnológicas que aseguren dicho proceso. Las credenciales digitales inmutables bajo una plataforma blockchain son de gran utilidad. La gestión de la identidad en el voto electrónico se asegura mediante la disociación criptográfica absoluta entre la identidad del votante y su sufragio, garantizando que el sistema valide rigurosamente quién vota pero no pueda rastrear por quién lo hace. El fraude por suplantación y la duplicidad se superan mediante un ecosistema de seguridad tecnológica estructurado en cuatro niveles:


1. Autenticación biométrica multimodal en tiempo real: análisis de rasgos fisiológicos únicos. Sistemas duales (dactilar y facial) para contrastar rasgos morfológicos. No se almacenan imágenes. Los rasgos se convierten vectores cifrados. Una vez validada la identidad, el registro en el censo se marca de como “sufragado”, inhabilitando cualquier intento posterior.


2. Infraestructura de identidad digital (eID) y criptografía. Para las modalidades de voto electrónico remoto o por internet, se emplean credenciales de alta seguridad: 1) cada ciudadano utiliza un par de claves criptográficas unívocas para firmar el acceso a la plataforma. 2) se complementan con la autenticación multifactor (MFA), exigiendo códigos dinámicos enviados a dispositivos personales verificados.


3. Redes Blockchain para descentralización e inmutabilidad. El uso de cadenas de bloques previene la alteración de los registros de participación: 1) el sistema de gestión de identidades opera de forma independiente a la red de almacenamiento de votos. 2) la cadena de bloques (blockchain) registra que el elector ejerció su derecho y en paralelo también se ingresa su voto a la urna digital, impidiendo que los datos se crucen.


4. Certificación del entorno y auditorías abiertas. El control de la identidad depende de la integridad del software que la procesa: 1) pruebas de vulnerabilidad públicas (hackeo ético) a toda la infraestructura (software, canales de comunicación, dispositivos biométricos, bases de datos, capa de integración, etc.). 2) el código fuente empleado para identificar a los ciudadanos se compila, sella y firma digitalmente para evitar modificaciones maliciosas y habilitar toda clase de auditorías.


A manera de conclusión podemos decir que el voto electrónico no es una solución perfecta ni universal. Tomar una decisión con respecto a su implementación depende del contexto y la situación que esté viviendo cada país. De igual forma, la madurez en la confianza institucional y el modelo tecnológico son fundamentales para tomar una buena decisión. Desde nuestra perspectiva, en niik consideramos que un posible camino sea la implementación del voto electrónico mixto (donde la máquina imprime un comprobante que se introduce en la urna). Este sistema permitiría modernizar el pre conteo, eliminar los errores de los jurados y mantener el respaldo físico en papel para que cualquier interesado pueda exigir un reconteo manual si detecta anomalías. La tecnología está y debe ser considerada como un habilitador para este modelo. Al final todos llegaremos al voto digital por internet.


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Fuentes: 1) Investigaciones realizadas por el equipo de arquitectura de niik. 2) ¿Qué papel desempeña el voto electrónico y hasta qué punto es seguro? Euro News. 23/05/2024. 3) Voto electrónico: ¿del papel al pixel?. Conexión Sabana 360. 28/05/2026.


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